Wednesday, October 20, 2010

Para comenzar...

Qué difícil se me hace comenzar las cosas nuevas. Tantas veces me he encontrado en este mismo lugar, tratando de formar oraciones con palabras que no me hacen sentido para lo que quiero comunicar. Siento que las palabras no hacen justicia a lo que estoy sintiendo y pensando. Y tengo tantas expectativas para este blog sin forma, que me encuentro poniéndome una presión a mi misma que hace esto un poco más difícil de lo que debería ser.

Este post debería de ser de cómo llegué a esta nueva ciudad, lo que he sentido y las impresiones que toda esta novedad me ha causado.
Realmente, quién dice de qué debería ser este post? Yo digo que es de lo que yo quiera que sea y la verdad es que no estoy de ánimos para lo primero. Es cierto que Barcelona es fascinante. Es una ciudad para perderte con un mapa en la mano (un poco contradictorio, lo sé, pero es que no salgo sin mi mapa). Cada callejón cuenta una historia distinta y cada edificio tiene una magia especial. Mi loca fijación con los balcones se ha visto bastante satisfecha aquí; ando soñando despierta con cada uno de esos balcones y de cuando llegue a compartir alguno con el inquilino de mi corazón.
Solo tengo tres semanas aquí, pero creo que Barcelona tiene el potencial de ser esa ciudad perfecta para yo vivir. Aun le falta ese calor humano que todavía no he encontrado. Mientras, sigo conociendo, apreciando, viendo y enamorándome de todo.

Del mismo modo, me hace una falta inmensa mi gente de Santo Domingo. Una lista muy corta de personas, creo que solo como 5, que quisiera que estuvieran aquí compartiendo esto conmigo (you know who you are). Es una pena que esto quede tan lejos y sea tan caro dar el brinco para visitar/que me visiten. Esto es lo único que se me ha hecho difícil de este brinco. Emocionalmente hablando estoy vuelta un 8. El pensar no me deja dormir de noche, que por cierto, aun no logro acostumbrarme a dormirme en este horario. Por lo menos ya me he acostumbrado a esta cama y cuando logro dormirme, lo hago hasta el día siguiente (o las horas que sea que duerma). Ya me iré habituando a todo... dicen las malas lenguas que todo es cuestión de tiempo.

Adeu por ahora. Hasta aquí llega esta primera impresión.